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Metas del trimestre economía RD fuerzan
un mayor crecimiento 2005 y 2006

 

Por Claudio Cabrera

A punto de adentrarse el país a lo que parece será una ardiente estación estival, las autoridades económicas han emprendido una serie de medidas precautorias para prevenir eventuales efectos adversos provenientes del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Contempla este programa la superación de las metas acordadas con el FMI para preparar las condiciones que, al final del 2005, impulsarán un crecimiento superior previsto para el 2006 y una mejoría ostensible de los servicios sociales.

En gran medida también se han expresado en el mismo sentido las autoridades del FMI, quienes visitaron el país para hacer la más reciente revisión de la economía dominicana, según los términos acordados para el acuerdo con dicho organismo.

Al valorar las expectativas de las autoridades contenidas en el acuerdo con el FMI, estas decisiones permitirán también aflojar las tensas cuerdas del entramado económico del país impuestas por el acuerdo "Stand By", aunque ya adelantan que la República Dominicana ha logrado crecer en el primer trimestre, lo cual ha sido cuestionado por el empresariado.

Con posterioridad al análisis de los resultados de la economía dominicana, anunciados al primer trimestre del 2005 por el gobernador del Banco Central, mucha gente ha cavilado y debatido sobre las preocupaciones externadas por el empresariado, en el sentido de que la economía se encuentra en un difícil momento de sobreajustes.

Si al comparar estos logros ha cundido la alarma entre los representantes de los sectores productivos, no puede por ello achacarse únicamente a la intención de las autoridades gubernamentales y monetarias por querer endurecer las medidas.

Todo indica que al sopesar la situación actual por el grado de la crisis, una cierta actitud precautoria de parte de las autoridades ha influido en su decisión de ampliar la base de las metas programadas con el FMI.

La certidumbre de que el espectro mismo de la catástrofe que afloró desde el 2003 aún amenaza el entorno económico y social del país, puede haber influido en tal decisión. Muestra de esto lo constituye la propia evaluación de los primeros tres meses de la economía del país en el 2005, en que la espiral inflacionaria fue paralizada por una alta dosis de política monetaria aplicada por el Banco Central, lo cual paralizó el crecimiento del Indice de Precios al Consumidor (IPC), a través de una drástica reducción del circulante.

Mientras, según el "Programa Económico de la República Dominicana" (2005-2006) acordado entre el gobierno y el FMI, se planteó una meta de alcanzar un Producto Bruto Interno (PBI) real de 2.5% para todo este año 2005, ya que las autoridades monetarias representadas por el licenciado Héctor Valdez Albizu, gobernador del Banco Central, anunciaba el logro de haberse registrado un 4.0% de crecimiento al primer trimestre enero-marzo.

En el mismo sentido, mientras la inflación pronosticada de dos dígitos al final del año en curso fue estimada entre el 11 y 13%, al primer trimestre se indicaba la posibilidad de que no alcanzara el 10%, dado que el alza de los precios permanece comprimida. Desde enero a marzo, los indicadores de precios han quedado por debajo del 1.0%, habiendo concluido marzo en apenas un 0.07%.

Mientras las metas para todo el año 2005 de las reservas internacionales netas fueron originalmente de US$350.0 millones, al terminar el mes de marzo crecieron hasta situarse en casi los mil millones de dólares (US$975.7 millones).

Todos estos logros se han obtenido sobre la base de elaborar unas políticas económicas apoyadas en una dosis de confianza que, desde el principio, permitió presionar la caída de la tasa de cambio del dólar hasta situarlo por debajo de los RD$30.0 por US$1.

Hasta cierto punto, las autoridades están seguras de que en medio de un panorama económico tan cargado de factores fuera del control del gobierno, nada está seguro hasta tanto se concreten las metas programadas, se logre apuntalar la crisis y puedan concretarse los resultados previstos en el tiempo establecido.

En parte a esto se debe el hecho que a pesar de que el acuerdo "Stan By" con el FMI ha estimado un crecimiento real preliminar para la economía al finalizar el 2005, en un 2.5% del Producto Bruto Interno (PBI), un organismo como la Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (Cepal) proyecte un crecimiento del PBI para el país, moderado y oscilante entre el 2.2% y el 2.7%.

FUERTE COMPRESIÓN AL PESO
Sin embargo, estos éxitos registrados por las autoridades han sido, en gran medida, el producto de una fuerte contracción del circulante, debido a que por el exceso de dinero dejado por una irresponsable política monetaria manejada desde el Banco Central por Lois Malkún y su "equipo" aletargó la economía, con la consecuente devaluación del peso dominicano ante las principales monedas fuertes.

Los intentos por atajar la "bola de nieve" del creciente circulante que venía creciendo desmedidamente, originando un déficit cuasifiscal con pocos precedentes en la historia reciente del país, debieron ser arreciados por las actuales autoridades. Eso explica la rigurosidad que desde agosto a esta parte debió imprimirse a las decisiones monetarias más actuales.

Es de esta manera como el medio circulante se ha mantenido entre enero y marzo por debajo de los RD$89,000 millones acordados con el FMI, eternizado a través de las medidas compensatorias de expansión monetaria que se aplican por medio de las emisiones de certificados financieros.

Debido a tales restricciones, el gobierno registró un superávit en sus operaciones fiscales de más de RD$7,000 millones al primer trimestre, aunque sectores económicos como la construcción, de gran capacidad redistributiva del ingreso entre la población, decayó sensiblemente.

Ha sido este uno de los aspectos más cuestionados, incluso, por los propios empresarios, quienes han señalado la severidad de las medidas aplicadas por las autoridades económicas, según lo expresa la presidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), licenciada Elena Viyella de Paliza y directivos de otras entidades empresariales como la Asociación de Industrias de la República (AIRD) y la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE).

CONGESTIÓN EN PESOS
Aún cuando ha surgido la posibilidad de una revisión de las metas cuantitativas que enmarcan el acuerdo con el FMI, según lo expresado por el secretario Técnico de la Presidencia, ingeniero Temístocles Montás, resulta muy difícil para las autoridades lograr zafarse de unas condicionalidades como las que ha impuesto el organismo.

Debido a que el monto del medio circulante es tan elevado con relación a la capacidad productiva real de la economía, sumado a la prevalencia de un déficit cuasifiscal acumulado por el Banco Central, el país deberá estar atado a los términos de las condiciones previas impuestas para lograr su recuperación al finalizar el año y entrado el 2006.

Esta situación ha sido alterada aún más por el hecho de que los desembolsos previstos por el FMI y otros organismos, así como las ayudas bilaterales prometidas al gobierno, no han llegado con la celeridad suficiente como para modificar los resultados de los "sobreajustes" de los que se queja el empresariado.

Acorde a las representantes del Conep y la AIRD, estos factores son, junto al paquete impositivo recientemente establecido por las autoridades, los que han determinado una situación de "sobreajuste económico" que afecta a los sectores productivos nacionales en estos momentos.

Este sobreajuste, a su entender, es el causante de una parálisis económica, a pesar de que ha arrojado un crecimiento del PBI del orden del 4%, según lo anunciado por las autoridades monetarias, lo cual ha cuestionado el empresariado.

No obstante, el gobernador del Banco Central, Valdez Albizu, ha sostenido que no es cierto que la economía del país esté bajo recesión y que haya escasez del circulante.

Hoy (Negocios)
Lunes 9 de mayo, 2005

 

 

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