Palabras del Gobernador del Banco Central, puesta en Circulación de "60 años de Política MonetariaEUR, 2 de diciembre de 2008

Sra. Vicegobernadora Lic. Clarissa de la Rocha de Torres
Sr. Gerente Dr. Pedro Silverio
Honorables miembros de la Junta Monetaria
Ex Gobernadores del Banco Central
Funcionarios y empleados del Banco Central
Invitados especiales
Amigos todos.


Es para mí un placer dirigirme a ustedes en ocasión de la puesta en circulación del libro: "60 años de Política Monetaria” publicado por el Banco Central de la República Dominicana. Esta obra que hoy ponemos a disposición del público, constituye la cristalización de una aspiración institucional de documentar las principales medidas de política monetaria adoptadas por este Banco Central, y sus efectos sobre la economía nacional, desde su creación hasta nuestros días.

Pretendemos, estimados amigos, que este texto se convierta en una fuente de referencia imprescindible para investigadores, profesionales de la economía y los negocios, y sobre todo, para estudiantes, que han carecido tradicionalmente de una obra que recopile de forma analítica y rigurosa el desenvolvimiento de la economía dominicana durante las últimas seis décadas.

En el transcurso de estos 60 años, la evolución de la arquitectura financiera internacional y la metamorfosis estructural que ha experimentado la economía mundial, han otorgado a los bancos centrales un papel cada vez más preponderante en el diseño y ejecución de la política económica. De hecho, ha sido la intervención de los bancos centrales que ha evitado el colapso del sistema financiero internacional ante la presente crisis del capitalismo de mercado, cuya magnitud y complejidad no sólo ha sacudido los cimientos de la economía mundial, sino que ha puesto en evidencia los problemas de los paradigmas económicos que considerábamos irrefutables.

Como es del conocimiento de todos, la crisis financiera que afecta a la economía mundial encuentra sus orígenes en dos fenómenos centrales. El primero es un período de bajas tasas de interés, exceso de liquidez y rápido crecimiento económico provocado por una combinación de políticas fiscal y monetaria expansivas en los Estados Unidos. El segundo es la estrategia de la banca de buscar mayores retornos otorgando créditos hipotecarios a individuos con baja capacidad de pago, denominados préstamos sub-prime, en un contexto de bajas tasas de interés y exceso de liquidez. Para encubrir el riesgo de estas transacciones, los créditos se titularizaron, y en muchos casos, se sacaron de los balances de los bancos, convirtiéndose en instrumentos derivados que eran transados en las bolsas de valores. Todo esto se llevó a cabo en un ambiente de creciente desregulación. Una vez los individuos no pudieron cumplir con sus pagos, se generó un efecto dominó que ha estremecido el sistema financiero a nivel mundial.


En la República Dominicana, apreciados colegas, a pesar de que el ejercicio de la política monetaria en sus inicios enfrentó debilidades a nivel institucional, tal y como se documenta en esta obra, la misma ha logrado convertirse en un instrumento fundamental para mantener la estabilidad macroeconómica en conformidad con su mandato legal prescrito en la Ley Monetaria y Financiera.

Sin embargo, no es para ustedes un secreto, señoras y señores, que a nivel internacional, el quehacer de la política monetaria y sus aportes al bienestar de una nación, se han mantenido históricamente en el centro de la discusión en materia de política económica.

Los primeros planteamientos sobre los efectos del dinero en la economía se remontan al pensamiento monetario neoclásico plasmado en la Ley de Say y la Teoría Cuantitativa del Dinero, que afirman que el resultado final de una política monetaria expansiva será siempre un aumento en el nivel de precios. Más adelante, Keynes en su célebre publicación de 1936, la Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero, clarifica el rol de la tasa de interés en el proceso de transmisión de las decisiones del Banco Central hacia la actividad real por vía indirecta de la tasa de rentabilidad y la inversión.


Como respuesta al auge del keynesianismo, surge a mediados del siglo XX, el monetarismo con Milton Friedman como su teórico más avezado. El monetarismo destaca la capacidad de la política monetaria de afectar la producción y el empleo en el corto plazo. Sin embargo, los monetaristas entienden que en el largo plazo una política monetaria expansiva sólo provocaría un aumento de la inflación, sin estimular la actividad económica.

Este debate, estimados colegas, se ha extendido hasta nuestros días con la participación de ilustres economistas que conjugan el rigor académico con la experiencia como hacedores de política. Este el caso de Alan Blinder, ex Vicepresidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, y Ben Bernanke, hoy presidente del consejo de gobernadores de la Fed.

Por lo tanto, conscientes de la relevancia del estudio de la política monetaria para un diseño estratégico adecuado y de la ardua labor de investigación que implica esta obra que hoy ponemos a la disposición de ustedes, este Banco Central estimó conveniente la contratación de destacados profesionales de la economía, con amplia experiencia en política monetaria y una conocida vocación en la investigación. En tal sentido, luego de múltiples escarceos, escogimos a tres connotados inte­lectuales dominicanos, que a su vez habían sido funcionarios de este Banco Central en distintas etapas de su historia institucional, son ellos: el Ex-Gobernador Lic. Bernardo Vega, y los Ex-Vicegobernadores, Lic. Opinio Álvarez Betancourt y el Lic. Luis Manuel Piantini.

El Lic. Bernardo Vega, quien tuvo a su cargo la elaboración del primer volumen que contiene la historia monetaria del país desde principios del siglo XX hasta diciembre de 1965, es un prominente economista, historiador, antropólogo e investigador. Además de haber servido como Gobernador del Banco Central entre 1982 y 1984, ha sido Asesor Económico de la Gobernación, Director del Periódico El Caribe y embajador dominicano en Washington. Es, sin dudas, uno de los más prolíficos escritores dominicanos con más de 70 obras de su autoría. Actualmente se desempeña como Presidente de la Fundación Cultural Dominicana y representante en el país de diversas firmas internacionales.

El segundo volumen de esta publicación que cubre desde enero de 1966 a diciembre del 1981, fue escrito por el Lic. Opinio Álvarez Betancourt, quien es un prestigioso economista y consultor financiero. Laboró durante muchos años en el Banco Central, desempeñando las funciones de Director del Departamento Financiero, Director del Instituto Dominicano de Tecnología Industrial (INDOTEC), Subgerente Técnico Financiero y Vicegobernador de esta institución. Fue además, Gerente General del Banco Nacional de la Vivienda (BNV). Su labor académica, junto a la pionera publicación de su libro Moneda y Banca, contribuyó a la formación de varias generaciones de profesionales de las áreas de negocios y ciencias sociales a nivel universitario. Actualmente, es el Presidente del Centro Estudios Monetarios y Bancarios (CEMYB).

Finalmente, el tercer volumen, que abarca lo acontecido entre enero del 1982 y diciembre del 2007, fue escrito por eminente economista Luís Manuel Piantini. El Lic. Piantini desempeñó importantes posiciones en este Banco Central, destacándose su labor como Vicegobernador y Miembro de la Junta Monetaria. Igualmente, ha servido como Director de la Oficina Nacional de Planificación, Subsecretario Técnico de la Presidencia y Asistente del Director Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional. Para mí el Lic. Piantini es uno de los economistas de mayor formación técnica y experiencia práctica en asuntos monetarios y financieros con que cuenta el país. Actualmente es Embajador ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Ginebra, Suiza.

En su labor de investigación, estos tres profesionales fueron asistidos en la parte estadística por el Lic. Luis Núñez Santana, quien fuera Director del Departamento Internacional de este Banco Central y conductor del programa Agenda Económica, mientras que el Lic. Miguel Reyes Sánchez, Ex Secretario del Banco Central y Asistente Especial del Gobernador, tuvo a su cargo el apoyo logístico interno, suministro de informaciones, resoluciones y legislaciones, y la pro­ducción editorial de la obra. No puedo dejar de destacar la eficiente colaboración de la Lic. Clarissa de la Ro­cha de Torres, Vicegobernadora de este Banco Central, cuyo esfuerzo y dedicación fueron claves para la exitosa culminación de este proyecto, así como el eficaz apoyo ofrecido por varios funcionarios y técnicos de esta institución.

Esta publicación, queridos amigos, acentúa su importancia si consideramos las condiciones externas prevalecientes en las que ha operado la política monetaria durante los últimos 12 meses. Como se evidencia a lo largo de esta obra, por muchos años el Banco Central ha hecho uso de sus instrumentos de política monetaria de manera reactiva, es decir, actuando en respuesta a choques de origen interno y externo, ejerciendo sus funciones en un marco de limitado desarrollo institucional.

Hoy, por el contrario, los pronósticos derivados de los modelos econométricos combinados con la experiencia de los miembros del staff del Banco Central, nos han permitido actuar de manera proactiva, compensando parcialmente, el rezago característico de los efectos de las medidas de corte monetario sobre la demanda interna. Asimismo, el nuevo marco legal creado por la Ley Monetaria y Financiera y el respeto a la independencia operativa del Banco Central por parte del Excelentísimo Señor Presidente de la República, el Dr. Leonel Fernández, han mejorado sustancialmente el desempeño de la política monetaria.

Por esta razón, estimados colegas, ante la preocupante situación interna y el deterioro del entorno internacional, este Banco Central actuó de manera proactiva tomando medidas de carácter preventivo para preservar la estabilidad macroeconómica y el control de la inflación. Esto debido a que, a nivel interno había señales de sobrecalentamiento en la economía, ya que la producción real crecía por encima de su nivel potencial y el crecimiento del crédito bancario al sector privado duplicaba la expansión de la producción nominal. Asimismo, a nivel externo, durante la primera mitad de este año enfrentamos un aumento histórico de los precios del petróleo y las materias primas, y esto se combinó, como mencionamos anteriormente, a los devastadores efectos de la crisis financiera internacional que ha desacelerado el crecimiento de la economía mundial. En ese sentido, las referidas medidas adoptadas por este Banco Central, como ustedes conocen, han sido ponderadas positivamente por la Misión del FMI que visitó recientemente el país, que consideró a la política monetaria como el ancla de la estabilidad macroeconómica.

Sin embargo, como hemos dicho en otras ocasiones, a pesar de la firmeza de nuestro compromiso con la estabilidad, estamos conscientes de que el aumento de la tasa de interés, junto al resto de las medidas de corte restrictivo que hemos adoptado, son difíciles y poco simpáticas, por lo que apelamos a la comprensión de los sectores económicos afectados.

Quiero aprovechar esta oportunidad para reiterarles a ustedes y al país, que el Banco Central está diseñando un programa monetario consistente con el ajuste del gasto público incorporado en el presupuesto 2009. Bajo estas premisas, el Banco Central podría iniciar un cambio en su postura de política monetaria en los primeros meses del 2009, que propicie una disminución de las tasas de interés, en la medida en que se ajuste la demanda interna para evitar generar desequilibrios macroeconómicos.

En este contexto, este esfuerzo editorial que hoy ponemos en sus manos, no sólo rememora 60 años de ejercicio de las decisiones de las autoridades monetarias, sino que del análisis de esta obra se desprenden importantes lecciones para el diseño de la política monetaria hacia el futuro. Me permito, antes de finalizar, destacar 4 de ellas:


• La primera, que el actual sistema de tipo de cambio de flotación administrada, sin controles cambiarios o de importación, parece ser el más adecuado para lograr que una economía pequeña y abierta como la nuestra, pueda lograr un crecimiento económico sostenido. Esto ha sido ratificado por organismos internacionales de la categoría del FMI y el Banco Mundial.
• La segunda es que, tal y como advirtió Robert Triffin, uno de los autores intelectuales de nuestro sistema monetario, las tentaciones de expandir el crédito del Banco Central para financiar al Gobierno han sido y siempre serán enormes, sin embargo, las consecuencias de esta acción siempre serán las mismas: inflación, devaluación, pérdida de reservas y caída del poder adquisitivo de la población.
• La tercera, es que para enfrentar esas tentaciones, se requiere de un Ban­co Central autónomo, con un personal profesional con visos de permanencia y técnicamente formado en la teoría y en la práctica de los asuntos monetarios y financieros.
• La cuarta, y última, es que la experiencia de los últimos veinte años, indica claramente la necesidad de contar con una supervisión bancaria de probada formación técnica y libre de influencias políticas.

Finalmente, deseo reiterar el valor de este documento, contentivo de la visión de las autoridades monetarias de cada uno de los momentos históricos de las seis últimas déca­das de nuestra nación, cuyo objetivo es que sea utilizado como un instrumento de consulta para todos los interesados en descubrir en sus páginas los fundamentos esenciales que han normado la política moneta­ria dominicana en estos 60 años.

Y es que a pesar de las muchas visiones que podamos tener los economistas acerca del manejo de la política económica, señoras y señores, entiendo que en materia monetaria, hemos encontrado un punto común, que podría resumirse en las sabias palabras del economista de la universidad de Princeton, Alan Blinder: “Existe un consenso sobre qué debe hacer la política monetaria, y eso es mantener la inflación baja… sin importar si uno es Republicano o Demócrata.”

Muchas Gracias.

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