Palabras del Lic. Héctor Valdez Albizu, Gobernador del Banco Central de la República Dominicana
Efectos en la región de la normalización de la política monetaria en Estados Unidos
Viernes 7 de octubre de 2016

Permítanme iniciar mis palabras dando la bienvenida al Dr. Alexandre Tombini, quien participa por primera vez en esta constituyente en calidad de Director Ejecutivo. Estamos seguros que su sólida formación profesional y su amplia experiencia como Gobernador del Banco Central de Brasil serán de gran beneficio para esta silla. 

En esta breve intervención, quisiera hacer algunas consideraciones sobre la evolución de la economía de Estados Unidos de América y sus implicaciones para la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal. Este es un tema fundamental para los hacedores de política económica alrededor del mundo, especialmente para esta región, por sus repercusiones en los flujos de capitales, la volatilidad del tipo de cambio y, sobre todo, el crecimiento económico.    

En la más reciente reunión de los países del G-20 en China, Madame Lagarde, Directora Gerente del FMI, manifestó su preocupación por los bajos niveles de crecimiento de la economía mundial. Asimismo, advirtió que existe el riesgo de un estancamiento global si no se toman medidas urgentes para reactivar la inversión pública y privada, y revertir la creciente ola de proteccionismo que mantiene en baja el comercio internacional. Esta posición fue reiterada en su discurso en la sesión plenaria del día de hoy, y coincide con el planteamiento realizado recientemente por el Presidente de la República Dominicana, Lic. Danilo Medina Sánchez, en la ONU. 

Ante este escenario, el Fondo proyecta un menor crecimiento mundial en 2016, influenciado principalmente por una desaceleración de la actividad económica en China, la Zona Euro y Estados Unidos. En el caso de la economía estadounidense, su sostenida recuperación desde 2014 ya había comenzado a crear las condiciones para que la Reserva Federal iniciara la transición hacia una postura de política monetaria más restrictiva. 

No obstante, la desaceleración en la creación de empleos en el mes de agosto, unido a la incertidumbre generada por el proceso electoral en Estados Unidos, han reducido el impulso de la Fed para continuar aumentado su tasa de interés. Por ende, muchos analistas y organismos internacionales, incluyendo al Fondo, han asumido que el proceso de normalización será mucho más gradual que lo esperado. 

Sin embargo, es importante destacar que los argumentos a favor de un nuevo aumento de tasas en el presente año se han fortalecido entre los miembros de la Junta de Gobernadores de la Fed. Estas consideraciones se sustentan en la persistente baja que ha experimentado la tasa de desempleo, que ya se ubica por debajo de 5%, así como por el comportamiento positivo que exhibe el índice de confianza del consumidor, aunque con una baja de la productividad laboral en el sector industrial, explicado principalmente por un aumento en los costos de la explotación petrolera. Considerando estos elementos, y el hecho de que la Fed está dando más peso a la recuperación del mercado laboral que al crecimiento en sus decisiones de política monetaria, la institución podría continuar el camino de la normalización más rápidamente de lo que espera el mercado. 

Por consiguiente, un escenario de tasas de interés más altas a nivel internacional incrementaría el costo de la deuda externa, y podría reactivar la alta volatilidad en los flujos de capitales y los tipos de cambio, forzando a los bancos centrales de América Latina, Centroamérica y el Caribe a endurecer las condiciones monetarias para compensar el potencial efecto desestabilizador a nivel doméstico. Esto sucedería en momentos en que toda América Latina espera una contracción de -0.6% en 2016, según las últimas proyecciones del FMI, con excepción de las favorables condiciones de alto crecimiento y baja inflación que experimenta Centroamérica, Panamá y la República Dominicana. 

Considerando los potenciales efectos negativos sobre economías pequeñas como la mayoría de las que conforman esta constituyente, estoy convencido de los bancos centrales de la región debemos estar alertas y preparados para tomar las medidas necesarias para garantizar la estabilidad macroeconómica y crear las condiciones para un crecimiento sostenido. 

Muchas gracias.


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