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Palabras del gobernador, Héctor Valdez Albizu, en las reuniones anuales del FMI y el BM, 2016
"República Dominicana: ¿Buena suerte o buenas políticas?"

Deseo aprovechar la oportunidad que ofrece la celebración de esta importante reunión del Fondo Monetario Internacional para expresar algunas consideraciones en mi calidad de Gobernador del Banco Central de la República Dominicana sobre el comportamiento reciente de nuestra economía ante el actual entorno internacional y de cómo la aplicación de buenas políticas ha impulsado el crecimiento con estabilidad.

En la más reciente reunión de los países del G-20 en China, Madame Lagarde, Directora Gerente del FMI manifestó su preocupación por los bajos niveles de crecimiento de la economía mundial. Asimismo, advirtió que existe el riesgo de un estancamiento global si no se toman medidas urgentes para reactivar la inversión pública y privada, y revertir la creciente ola de proteccionismo que mantiene en baja el comercio internacional. Esto último coincide con el planteamiento recientemente realizado por el Señor Presidente de la República Dominicana Lic. Danilo Medina Sánchez en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). 

Ante este escenario, el FMI proyecta un menor crecimiento mundial para 2016, influenciado principalmente por una desaceleración de la actividad económica en Estados Unidos de América, China y la Zona Euro. En ese sentido, se espera que la región de América Latina y el Caribe cierre el año con un crecimiento negativo de -0.6%. 

En medio de este sombrío contexto, la economía dominicana ha logrado mantener un desempeño económico robusto a través de un prudente manejo macroeconómico y la implementación de políticas socioeconómicas más eficientes, que le ha permitido promover un crecimiento más incluyente. En el periodo enero-junio 2016, la economía registró un crecimiento de 7.4%, sustentado por el dinamismo de los sectores Construcción, Minería, Intermediación Financiera y Agropecuaria, entre otros, con lo cual se espera que al cierre del año la República Dominicana sea la economía de mayor crecimiento de Latinoamérica, por tercer año consecutivo. La inflación acumulada se mantuvo muy baja, alcanzando apenas 0.36%. A su vez, la balanza de pagos presentó un superávit en la cuenta corriente, mientras que el sistema financiero mantiene adecuados niveles de solvencia, rentabilidad y fortaleza patrimonial. 

Sin dudas, para una economía pequeña y abierta como la dominicana, la evolución del contexto internacional es importante. En ese sentido, los bajos precios internacionales del petróleo y la reactivación económica de los Estados Unidos de América, principal socio comercial de la República Dominicana, han contribuido favorablemente con el desempeño de nuestra economía. Es por esto que, a mi entender, si se verifican cambios en la actual política comercial y migratoria, como los propuestos durante el actual proceso electoral en Estados Unidos de América, podrían tener efectos devastadores para economías pequeñas y altamente integradas con esa nación, como es el caso de las economías de Centroamérica y el Caribe. 

Sin embargo, el crecimiento de la economía dominicana no solo se sustenta en un entorno internacional favorable, lo que algunos podrían llamar “buena suerte”, sino más bien en “buenas políticas” a nivel macroeconómico y sectorial, como las implementadas por el Gobierno encabezado por el Presidente Lic. Danilo Medina Sánchez. 

En términos de políticas estructurales, la inversión en capital humano encabeza la agenda económica de la actual administración, la cual ha duplicado el gasto en educación de 2 a 4 puntos porcentuales del PIB. El mayor gasto educativo, no solo conseguirá elevar el crecimiento potencial de la República Dominicana, sino que ha generado un efecto positivo en el corto plazo en el dinamismo de la construcción y la agricultura, contribuyendo a su vez a la reducción de la pobreza.   

Asimismo, desde 2013 el país ha implementado un sistemático proceso de consolidación fiscal que ha logrado reducir el déficit, y elevar la confianza de los inversionistas extranjeros y organismos internacionales en la sostenibilidad de las finanzas públicas. Al mismo tiempo, la política monetaria ha mantenido una postura neutral, lo cual le ha permitido a la economía crecer sin generar presiones inflacionarias, ni exacerbar la estabilidad del tipo de cambio, facilitando las decisiones de consumo e inversión de los agentes económicos. La regulación bancaria actual ha contribuido al mayor fortalecimiento del sector financiero, lo cual se verá reforzado con el proceso de diseño e implementación de nuevas políticas macroprudenciales. 

En adición, nuestro país muestra avances en materia de desarrollo de nueva legislación y regulaciones para la prevención del lavado de activos y el financiamiento al terrorismo. 

Finalmente, las autoridades dominicanas están comprometidas con la implementación de políticas macroeconómicas que faciliten un crecimiento económico sostenido e incluyente, sustentado en la disciplina fiscal y en el fortalecimiento de las defensas de la economía contra choques externos.  

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